Tipos de TAC según la zona del cuerpo
Existen diferentes tipos de TAC en función de la parte del cuerpo que se estudia. Cada uno tiene indicaciones clínicas específicas.
Permite detectar derrames cerebrales, tumores, traumatismos craneoencefálicos, cefaleas de origen desconocido, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades neurológicas.
Se utiliza para estudiar los pulmones, el corazón y el mediastino. Es clave en la detección de infecciones pulmonares, embolias, nódulos, tumores y enfermedades respiratorias.
Evalúa órganos del sistema digestivo, urinario y reproductor. Es una de las pruebas más eficaces para obtener una visión global del abdomen, especialmente cuando se utiliza contraste.
Indicado para detectar hernias discales, lesiones vertebrales, estenosis del canal lumbar y problemas óseos cuando no se puede realizar una resonancia magnética.
Permite estudiar glándulas, ganglios linfáticos, vasos sanguíneos y estructuras de la garganta. Se usa para detectar infecciones, quistes, tumores o malformaciones.
Es la primera prueba capaz de reducir significativamente la mortalidad por cáncer de pulmón, especialmente en programas de cribado en población de riesgo.
TAC renal
Ofrece información detallada sobre tumores renales, cálculos, obstrucciones, abscesos y enfermedades congénitas del riñón.
Permite estudiar mandíbula y maxilar con una dosis de radiación muy inferior al TAC convencional. Es fundamental para la planificación de implantes dentales.
Se utiliza para estudiar las arterias coronarias, detectar obstrucciones y valorar enfermedades cardiovasculares sin necesidad de procedimientos invasivos.
TAC de extremidades
Una tecnología innovadora que permite realizar estudios en brazos y piernas incluso con el paciente de pie, obteniendo imágenes tridimensionales de alta precisión.
Ayuda a diagnosticar sinusitis, pólipos, infecciones, tumores y lesiones tras traumatismos faciales.