• 14 MAR 17
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    Gracias a la resonancia magnética, el TAC y de un vídeo electroencefalograma se pueden obtener diagnósticos sobre epilepsia, evitando la cirugía.

    Gracias a la resonancia magnética, el TAC y de un vídeo electroencefalograma se pueden obtener diagnósticos sobre epilepsia, evitando la cirugía.

    La epilepsia es un trastorno neurológico causado por el aumento de la actividad eléctrica de las neuronas en alguna zona del cerebro. Los afectados por este trastorno pueden sufrir convulsiones corporales incontroladas repetidamente, conocidas comúnmente como ataque epiléptico.

    Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), a nivel mundial, unos 50 millones de personas padecen esta patología. En torno al 70 por ciento de estas personas pueden prevenir esas convulsiones con la medicación adecuada, sin embargo, el 30 por ciento restante debe someterse a cirugía para poder hacerlo.

    Aunque los tratamientos quirúrgicos implican riesgos bajos para el paciente, éste debe pasar por quirófano al menos dos veces, la primera para insertar electrodos en la corteza cerebral  y la segunda, para extraer la zona causante de esos movimientos corporales incontrolados.

    Buscando una alternativa a la cirugía, la Universidad de San Juan (Argentina) ha realizado un estudio que, según explica su director, el bioingeniero Alfredo García, ha revelado que se pueden obtener diagnósticos con una precisión milimétrica a través de un vídeo electroencefalograma, una TAC (Tomografía Axial Computarizada) y una RM (Resonancia Magnética), evitando de esta forma el tratamiento actual, la electrocorticografía, que requiere de un tratamiento quirúrgico para implantar electrodos en el cerebro.

    Durante el estudio, el experto dividió el diagnóstico en tres fases. En la primera, se realiza un TAC al paciente con el casco de electrodos puesto y después se hace un electroencefalograma para observar la actividad del cerebro durante las convulsiones. Durante la segunda fase, se hace una RM al paciente para ver la morfología del cerebro. En la última fase, se vuelcan todos los datos obtenidos en las dos primeras fases en un software que, a través de un algoritmo matemático, determina el lugar exacto donde se encuentra el grupo de neuronas que provocan los ataques epilépticos.  Es con toda esta información con la que luego se llevará a cabo la cirugía para extraer esa área cerebral que provoca las convulsiones.

    Este software, al recopilar toda la información, realiza una imagen completa del cerebro, los electrodos y las señales emitidas durante las convulsiones y desarrolla unas restricciones matemáticas que determinan los grupos de neuronas causantes de la convulsión en toda la masa encefálica.

    Los principales beneficiados de la alternativa de diagnóstico desarrollada durante el estudio serían los pacientes pediátricos, según explica el bioingeniero director del mismo.

    Aunque la aplicación de este nuevo método de diagnóstico aún no se encuentra en pleno desarrollo, su aportación a este campo de la medicina ha permitido grandes avances, pudiendo incluso, dirigir y determinar mejor la zona en la que se llevará a cabo la operación quirúrgica que requiere de la apertura del cráneo y partes de la masa encefálica que pueden rozar zonas elocuentes como la responsable de la vista.

    El experto finaliza expresando que la finalidad de este nuevo método es la de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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